Derechos humanos, ética y cine



           Todo comienza un día caluroso en Somalia, una mujer camina por el desierto llevando sobre sus brazos a su hija, una niña de tres años. Tras horas de camino, llega a su destino, una zona rocosa con piedras en medio de la nada, donde había quedado con una anciana que tenia una gran experiencia en este tipo de rituales.  La anciana con la ayuda de su madre consigue abrir las piernas de la pequeña, ésta llora sin cesar, sus llantos reflejan miedo, pero aun así la niña inconsciente de lo que en los próximos minutos iba a sufrir por culpa de un ritual que desde ese día cambiaría su vida por completo. La anciana consigue extirparle el clítoris con una rama de árbol bien afilada, el llanto de la niña es mucho más grave, ya no refleja miedo, simplemente dolor y sufrimiento. Sin más, la anciana abandona sobre las rocas los restos, unos restos que reflejan el dolor invencible, el sufrimiento innecesario, la violencia infantil, y sobre todo la dignidad de la mujer… al final los restos terminan siendo devorados por aves hambrientas. 

Imaginemos ahora, que esa niña ya convertida en una mujercita de trece años consigue huir de ese lugar, y llegar a una ciudad cosmopolita, desarrollada, abrazada por edificios iluminados, donde la igualdad es un valor, con ciudadanos libres, donde la mujer es respetada, independiente, glamurosa… una ciudad moderna, por ejemplo, como Londres. Esa mujercita se ha convertido en toda una mujer, una mujer bella, con mirada profunda, tez morena, cabello oscuro, delgada, esbelta y con estilo, pero le falta algo, la sonrisa, esa sonrisa que con tan sólo tres años le robaron.  En esta ciudad vuelve a nacer, vuelve a sentirse libre, sobre todo, respetada, pero aún así ese vacío sigue persiguiéndole día tras día, noche tras noche. La suerte le sonríe, su belleza salvaje y pura, no pasa desapercibida entre la muchedumbre, su cuerpo que roza la perfección lleva con estilo y elegancia toda prenda que lo cubre. Entre todo el mundo que la observa por las calles de la gran ciudad, se encuentra un prestigioso fotógrafo que no duda como tal profesional en valorar tales cualidades de la joven, le propone hacerle unas fotos, la chica en la segunda propuesta acepta, y desde ese momento sin saberlo, con la misma ignorancia que con tres años le quitaron la dignidad, con esa misma ignorancia recuperará la sonrisa, volverá a sentirse una mujer. Mientras el objetivo de la cámara capta su belleza y los flashes le hacen parpadear sin cesar, en ese mismo instante sin saberlo está comenzando su nueva vida, una vida donde consigue ser una gran modelo, una nueva mujer, un gran ejemplo de fortaleza y superación para toda la humanidad.

Esta historia no es puro producto de mi imaginación, seguro que a muchos de vosotros ya os suena, procede de la gran película Flor del Desierto, basada en un libro bibliográfico que narra la vida de una joven somalí que sufrió la mutilación genital femenina (infibulación) a los tres años.  Walis Dirie ex modelo consiguió llevar al cine su vida e incluso usar su fama como medio para conseguir ser escuchada en todo el mundo, y sobre todo en la ONU, donde fue nombrada embajadora especial contra la mutilación genital femenina. Gracias a su esfuerzo y experiencia, Walis luchó porque dicha práctica fuera ilegal en algunos países africanos, objetivo que pudo conseguir con su voz , aunque actualmente sea una práctica que se siga realizando en algunos países de África, a pesar de ello, gracias a WALIS DIRIE muchas menos niñas la sufren, y somos más conscientes de lo importante que es poner fin a un ritual innecesario y criminal que solo genera dolor y sufrimiento a niñas que ni ellas ni nadie nunca entenderán su motivo, simplemente porque no hay motivo alguno que lo justifique. 

         En eso estamos de acuerdo el resto de la humanidad, y eso es lo que hace de su prohibición un derecho fundamental y humano que debemos defender y proteger todos los seres humanos sea cual sea nuestra religión, raza, cultura, sexo, ideología... Walis fue fuerte, consiguió llegar a ser una mujer respetada y feliz, alzó la voz a la humanidad e hizo que todos fuéramos conscientes de una realidad intolerable desde el punto de vista del razonamiento humano. Como ella muchas son las personas que gracias a su fama y contacto con los medios de comunicación, consiguen aportar su granito de arena por la lucha de un mundo mejor y más digno, sobre todo, porque los derechos humanos sean respetados y protegidos por todos, gracias a ello cada vez son más los países que los firman y ratifican, comprometiéndose así a respetarlos y defenderlos. 

Aún así espero que leáis el libro o que veáis la película, os aseguro que no os vais a arrepentir y que entenderéis mucho mejor lo que en este post quiero transmitir.

Dejo a continuación un enlace donde podéis ver la película Flor del desierto completa en Youtube sin necesidad de descargarla:





Muchas gracias por todo.

Un saludo, Leticia. 

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