El arte de escribir ¿todo está permitido?


        Cuando un lector lee una novela, durante su experiencia como lector inconscientemente vive la novela. De hecho el objetivo del escritor es que de una forma u otra el lector sea capaz de imaginar lo que está leyendo. En muchos casos la literatura ha jugado un papel fundamental en nuestra vida, ¿quién no ha tomado una novela como ejemplo para solucionar o afrontar determinados casos en su vida? Una obra literaria nos ayuda a saber qué es lo que está bien o mal en la ética y así poderlo aplicar en nuestra vida cotidiana.

Desde esta perspectiva podemos ver la literatura como un camino ampliamente abierto hacia la ética, como otra opción que tenemos los individuos para ampliar nuestro conocimiento dentro del campo de la ética. El que muchas obras literarias se sometan a experiencias concretas y sobre todo realistas, nos puede servir como ayuda a la hora de saber qué medidas o decisiones cogen los protagonistas de la novela, y así poderla tomar como otra opción, considerándola así la opción más acertada en nuestra vida cotidiana, puesto que suponemos que nos va a pasar lo mismo o una cosa parecida que la del protagonista de la novela.

En otros casos, la literatura a través de una historia nos ha narrado hechos históricos verdaderos, épocas de guerra y pobreza que han existido de verdad, haciendo así una gran critica a determinadas decisiones políticas y haciéndonos ver de una forma más directa como vivieron dichas experiencias las victimas que las sufrieron. Sin más, nos hace vivir de una manera directa, nos traslada a una fecha concreta y tras descripciones detalladas nos hace consecuentes y testigos de los sufrimientos y daños de otros.

 Una consecuencia de todo esto es que cuando leemos una obra de tal calibre, a veces dudamos si lo que estamos leyendo es verdadero o falso, porque como todos sabemos la literatura no tiene la obligación de representar la verdad, de hecho el autor tiene la libertad la imaginación, una libertad que el pensador que se desenvuelve en campos como la filosofía, historia, ciencia… no posee. Suponemos sin más, cuando leemos una novela de nivel histórico que lo que el autor está describiendo, los datos que nos da, son verdaderos, pero esto no tiene porque ser así en la mayoría de los casos, el autor junto a su imaginación puede involucrarnos en una aventura que por muchas fechas históricas que posea, no sobrepasa la ficción. El problema es que a veces nosotros, los lectores, somos consecuentes pero otras de esto no, en algunos casos nos creemos lo que leemos, suponiendo que el escritor se ha informado y que lo que cuenta es verdad. Siempre que tengamos esta duda, tenemos la opción de comparar lo que el escritor nos narra con hechos históricos verdaderos.  Independientemente de esto, lo que sí que es cierto, es que este tipo de literatura tiene el poder de llevarnos a una vivencia concreta, de hacernos vivir los sufrimientos de otros y mostrarnos el daño sin más, un daño desnudo, transparente consecuente de decisiones políticas, de dictadores, de guerras, de injusticias, del racismo… un daño tan real, que nos hace ver que algo se hizo mal, nos muestra que todos somos humanos, tanto judíos, cristianos, negros, blancos… todos tenemos unos derechos básicos y un sufrimiento común.

Al final, el lector termina por tener compasión por las víctimas de la novela, víctimas que tal vez han existido de verdad o tal vez simplemente son producto de la imaginación del autor. Esto es así, si suponemos que el lector es una persona moralmente formada, con una capacidad de entendimiento media-alta, y sobre todo, una persona sensible y sentimental. Pero no siempre la literatura nos muestra lo éticamente bueno, en una novela literaria siempre o casi siempre hay  personajes buenos y personajes malos, decisiones buenas o malas… y al fin y al cabo, todo depende del lector que este leyendo la obra. Supongamos que una persona que desea matar a su mujer, lee una novela sobre “el crimen perfecto”, lógicamente, la aportación que le hace la novela al lector no es buena, más bien mala, le da una serie de ideas o estrategias que el lector puede poner en práctica en su vida, haciendo así daño a los demás. Otro ejemplo, seria, el de un pederasta que lee una novela sobre una niña que es víctima de abusos por parte su padrastro. La novela, le da de una forma directa ideas, como momentos en los que puede abusar de ella sin que nadie se entere o como puede hacer que la niña no diga nada, estrategias de amenazas, etc.… No sería la primera vez que un asesino en serie coge una obra literaria como ejemplo para llevarla a la vida real, o que una persona reacciona de una forma éticamente incorrecta porque vea correcto lo que un protagonista de una novela ha hecho.

Desde esta perspectiva, este tipo de literatura nos muestra ideas inteligentes y estrategias de cómo cometer el daño y el mal, e incluso también puede inducir al lector hacía él, pudiendo así llegar a hacer de un daño o sufrimiento ficticio a un daño o sufrimiento real, consiguiendo que el lector real pase a ser en la realidad el protagonista ficticio de la novela. Por ello, tal vez estaría justificado toda censura de libros que incitaran al lector a cometer una conducta inmoral y delictiva, pero ¿cómo sería posible eso? ¿quién tendría potestad para ello? Los limites a la escritura ¿hasta que punto estarían justificados? Si al fin y al cabo, lo que hace bella a la literatura es es don de poder pasar de la realidad a la ficción, haciendo que el lector pueda viajar a través de la lectura a lugares ocultos, sentir los sentimientos de sus protagonistas, vivir experiencias inimaginables… y si limitamos la imaginación del escritor y su libertad de expresión, ¿estaríamos así limitando a la literatura misma?. Un escritor ¿puede o no escribir con la conciencia ética de que lo que esta transmitiendo puede ser leído por un demente capaz de poner en práctica conductas e ideas que en la ficción él está narrando? ¿Sería lícito censurar este tipo de literatura? ¿la censura conllevaría implícitamente una limitación innecesaria al arte de escribir y a la libertad de expresión? Son preguntas que se me ocurren cuando entre mis manos poseo un libro repleto de técnicas e ideas de cómo cometer el mal de manera cuidadosa e inteligente, donde inevitablemente surge el dilema de si aplaudir la inteligencia del autor o más bien censurarla.

Dos ejemplos de ello, los tenemos con la novela Rose Bonbon de Nicolas Jones-Gordin y Il Entrerait fans la Legende (“Se convertirá en leyenda”), de Louis Skorecki: 




Gracias por vuestra atención, un saludo.

Comentarios

  1. ¡Qué bueno es estar leyendo una buena novela y sentirla! Vivir que estás dentro de la historia contada y ver lo que realmente se está narrando. Me parece una de las sensaciones mejores del mundo. Es el momento en el cual uno desconecta de todo lo que pasa a su alrededor para vivir ya sea una guerra, un romance, una aventura, una tragedia, inmensidad de situaciones. Esto se consigue como muy bien dices, con una historia bien narrada y escrita adecuadamente.

    Te felicito por este nuevo post!! Ha estado muy entretenido!!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tus felicitaciones, es un placer saber que mis post llegan al público y gustan. Un saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La estética de los Sofistas y de Sócrates

CASO LA REINA vs. DUDLEY & STEPHENS

El modelo racionalista del conocimiento (Descartes y Leibniz):

Kepler y Galileo Galilei

Responsabilidad del empresario

La Moda desde una perspectiva filosófica