La deshumanización del arte en Ortega y Gasset (algunas notas filosóficas)



        Entre los años 1925 y 1930 Ortega habla de la Deshumanización del arte, un escrito que provoca muchas polémicas, María Zambrano se puso a favor de Ortega frente a  Unamuno. Esto se convirtió en un titulo afortunado e incluso más que su contenido. La disputo es si este libro es si es un pronóstico o un diagnóstico, Ortega se limita a diagnosticar que el arte esta deshumanizado. Por la palabra deshumanización se entiende como un arte romántico humanizado y también es la estética de la vivencia, de la empatía, una obra de arte, de literatura o una película, es buena si yo empatizo con ella, si me siento identificado con ello. Deshumanización versus romanticismo, deshumanización versus masas románticas. Este arte deshumanizado seria intelectualista dirigido al entendimiento, es un arte de élites frente al otro arte humanizado de masas.

    Evita las formas vivas, estamos ante formas muertas porque no es un arte ni una estética de la vivencia. El arte deshumanizado quiere ser un arte autónomo, un espejo de su siglo pero no quiere ser un subtítulo de la ideología de salvar al mundo. El arte romántico e ilustrado está al servicio de una estética humanizada, este arte no del todo porque el futurismo si pretende eso y esta dentro de este arte.
                 
        Aquí el arte tiene que ser un arte de su tiempo, pero esto no implica una interpretación social del arte, en el sentido de Adorno: arte y sociedad. Aquí también el artista es artista porque quiere, es un juego de la apariencia. Lo profundo es lo real y lo superficial lo aparente, aquí el arte es un juego de apariencias. También es una esencial ironía en el sentido de un caos constante, un surgir y resurgir de formas. La ironía es el modo oblicuo de ir a las cosas según Ortega, es darle constantes vueltas al todo el objeto para intentar ver todas las superficies, todas las caras y dimensiones del objeto. Es aludir a toda falsedad y por tanto, a una escrupulosa realización. Aquí Ortega va en contra de Cézanne que habla del arte como realización. 

        Y por último decir, que es una cosa sin trascendencia alguna. Estos elementos son comunes en la generación del ´14, tanto en el caso de Ortega, Adorno… lo que les interesa es lo que anuncia el nuevo arte no lo que produce el nuevo arte. Así adquiere un sentido nuevo la palabra metafísica, si antes en el idealismo era un nihilismo, aquí no es una metafísica de los sujetos sino de las cosas, de la naturaleza de las cosas. Cuando ha hablado de las cosas, las ha hablado tal como las sentía, tal como las entendía el sujeto. A la metafísica de las cosas se le añade la palabra realizar, las cosas solo se pueden realizar si se ponen entre paréntesis al sujeto. 



Gracias por estar ahí.


Un saludo cordial.


Leticia.

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