Clara Sánchez, la escritora que nos hace vivir

Mujer escribiendo. P.R. Picasso, 1934
        La semana pasada vivimos un hecho histórico en el mundo de la narrativa y literatura española, la gran escritora Clara Sánchez fue la ganadora del gran premio Planeta 2013 por su novela El cielo ha vuelto. Una novela que nos envuelve en el mundo de la sospecha y de la desconfianza a través de su protagonista una joven modelo. Sin duda, un premio muy merecido.



           Clara consigue a través de una escritura sencilla y profunda cautivarnos, hacernos vivir - y en algunos casos revivir - las situaciones y sentimientos de los protagonistas de sus novelas, transmitiéndonos a la perfección desde el más mínimo detalle hasta el sentimiento más sincero y verdadero. ¿Será su narrativa pura y fresca la que la hace única?, o tal vez, ¿su forma de transmitirnos la vida real de los protagonistas de sus novelas? Sea lo que fuere, lo evidente es que esta escritora consigue plasmar con sencillez, entretenimiento, elegancia, pureza y claridad, la vida misma, una vida vivida por los protagonistas de sus novelas, unos protagonistas que podríamos ser muy fácilmente cualquiera de sus lectores. Y es que no es nada extraño de esperar si al leer sus novelas nos sentimos identificados con un sentimiento determinado, con una situación descrita o sin más con el desarrollo y desenlace mismo de la historia. Porque Clara a través de su escritura  refleja  lo que es vivir, la vida en su pureza total y todo lo que en ella concierna, de manera concisa, detalla y sobre todo real, y eso es lo que la convierte en una escritora galante, que de sus novelas una narrativa que ha de ser escrita con mayúsculas.



         Mi más sincera enhorabuena y felicitaciones, gracias por ser mi mejor compañera de viaje y por arroparme a través de tus novelas en los momentos de soledad, esos momentos que siempre adoraré y que cada día hago por conservar.



Me despido con una de mis citas favoritas:



    "Cuando la sensación agradable no está unida al placentero calor del sol, ni a la melancólica lluvia, ni a la contemplación de un cuadro o un paisaje, ni a la lectura, sino a una persona, y sólo mediante esa persona puedes volver a sentirla, hay que ir con pies de plomo. A partir de ese momento ya nada es inocente.El misterio de todos los días, págs. 26-27, Ed. Alfaguara, Madrid, 1999.



        Espero que os animéis a seguir leyendo sus novelas, y si no lo habéis hecho todavía, por lo menos haberos motivado a ello.



      La literatura siempre será la mejor forma de transmitir con claridad la vida real y pura, cosa que no siempre consigue hacer la filosofía, y eso tal vez, es una de las cosas que la hece estética y bella. Es sin más, otro modo de filosofar...



Un abrazo, Leticia.

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