Esperando la oportunidad

Good Times
(Buenos tiempos de Cunnie Freid)

      Hoy quiero tratar un tema que a pesar de ser actual, tengo la sensación de que está siendo olvidado ¿los motivos? Pueden ser tantos, políticos, sociales e incluso psicológicos… cuando hablo con personas con una experiencia ya vivida, y me cuentan como fue su juventud, una juventud con grandes planes de futuro, independiente, donde uno ganaba su propio dinero y podía disfrutar un poco la vida, donde uno estudiaba con la certeza de que luego iba a trabajar, vamos lo normal que uno debe vivir y tener cuando se es joven. Lo cierto que siento añoranza, tristeza, impotencia y la profunda sensación de que esa juventud la mayoría de las personas de mi década no la vamos a tener. No la vamos a tener por culpa de un único motivo: el trabajo. Cada día son más los jóvenes que salen al extranjero con la ilusión de poder ejercer su profesión, con la misma ilusión que comenzaron a invertir en su formación. Estudiar una carrera o dos, tener un máster o dos, defenderse en una lengua extranjera o dos, todo se resume en un único objetivo: conseguir un trabajo

      Cuando nuestros profesores, médicos, arquitectos, abogados, ingenieros… eran jóvenes y comenzaron a estudiar e invertir en su formación, sabían con certeza que iban a merecer la pena esos años de estudio porque al finalizar terminarían con un puesto de trabajo, de hecho el más "arriesgado" era el que rechazaba un trabajo y decidía alargar un poco más los años estudiando preparando una oposición, pero aún siendo considerado "arriesgado" por la sociedad de su entorno tenía la seguridad de que en cuestión de unos meses el Estado iba a convocar un número de plazas generoso, el suficiente, para poder luchar por tener la posibilidad de que una de ellas fuera para él/ella. Total al fin y al cabo era un poco más de tiempo estudiando a cambio de tener un puesto de trabajo para toda la vida.¿Arriesgado? ¿Realmente eso era un riesgo? Un riesgo es el que hemos vivido y estamos viviendo tanto nuestros padres y nosotros por invertir en la universidad, por estudiar una carrera con la ilusa esperanza de conseguir un trabajo, a pesar de ello, no nos damos por vencidos e invertimos más y más en másters, idiomas, estancias en el extranjero, préstamos… En definitiva, desengaño, ese el concepto perfecto que define el sentimiento que tenemos ahora mismo la mayoría de los jóvenes españoles. 

        Considero que todavía no somos realmente conscientes de nuestra situación, ni el Estado, ni la sociedad ni los mismos que estamos sufriendo las consecuencias en primera persona. Tras años de esperanza, de inversión, de luchar por creer que todo iba a cambiar algún día, tras años de larga espera, me pregunto ¿cuándo va a llegar el día que todo cambie? Cada vez somos más los que abandonamos el barco, salimos fuera a trabajar, o nos quedamos en nuestro país echando el curriculum en todas la ciudades españolas con la esperanza de ser "becarios" en algún sitio que nos valoren. Lo más curioso, es que ya ha llegado un momento en el que no nos podemos formar más, ya hemos invertido todo y más de lo que deberíamos haber invertido, como bien dicen en mi pueblo: "ya hemos gastado todos los cartuchos". Las personas que nos entrevistan para un trabajo en la mayoría de los casos tienen una formación inferior a nosotros, pero tienen algo muy valioso en este país "experiencia", el equivalente de que cuando acabaron sus estudios alguien confió en su formación y les dio la oportunidad de poder poner en práctica los conocimientos adquiridos en la carrera.

      Tengo la sensación que la gente acomodada ya en su puesto de trabajo, tras las argumentaciones que hacemos los jóvenes luchado por un trabajo digno, nos quieren hacer culpables por haber decidido estudiar, por haber decido echar horas y horas leyendo libros, apuntes, haciendo trabajos, invirtiendo en matrículas, residencias… y todo gratuitamente, nuestro esfuerzo y el dinero de nuestros padres, familiares y del Estado (aunque de éste último cada vez está siendo menor su ayuda para la formación universitaria) al fin y al cabo para nada, porque el objetivo de tanto esfuerzo no lo estamos consiguiendo y cada vez las esperanzas son menores. Lo sé, la situación va a cambiar, por supuesto que va a cambiar, y no debemos perder nunca la esperanza de ello, pero mientras tanto ¿qué estamos haciendo los jóvenes además de seguir formándonos? ¿Queréis saberlo? Lo que hacemos es envejecer sin haber trabajado, esa es la única verdad, porque mientras esperamos a que la situación se resuelva nosotros envejecemos sin haber vivido la vida, sin haber sabido lo que es tener un sueldo y disfrutarlo, sin habernos sentido realmente independientes, realizados, sin haber sabido lo que es tener ilusión de planificar un futuro con la seguridad de poder hacer una vida - eso sí - sabiendo lo que es estudiar, formarse e invertir en un sueño perdido. Nosotros tenemos derecho a tener una vida, a poder elegir lo que queremos, a poder luchar por un futuro con la certeza de que todo va a ir bien, en definitiva, a poder independizarnos y formarnos como personas, un derecho como el que tiene todo aquel que trabaja.

      Recuerden, que el médico que hoy les cura,el profesor que hoy enseña a sus hijos, el juez que hoy enjuicia, el periodista que hoy informa, el ingeniero que hoy ingenia nuevos artefactos tecnológicos…  algún día se jubilará y entonces querrá la sociedad que alguien le sustituya, alguien con experiencia y formación, pero mientras tanto la vida de esa persona ha sido echada a perder. Piensen por un momento qué sucedería si el joven que hoy ha decido estudiar hubiese elegido un camino más fácil y menos costoso en todos los sentidos, y después si todavía tienen valor vuelvan a preguntar ¿para qué sirve estudiar? La formación, el conocimiento y la importancia de que se adquiera generación tras generación es fundamental para que el ser humano y la sociedad pueda seguir adelante y vivir dignamente. Igual que es importante el agricultor que planta nuestra comida, también lo es el biólogo que la analiza y hace que llegue a nuestro organismo de la forma más saludable posible, y así podría ir profesión tras profesión, aunque creo que no es necesario a estas alturas que destaque y reivindique lo importantes que somos en la sociedad las personas formadas con una educación superior, simplemente lo quería recordar porque parece que últimamente esta cayendo en el olvido en muchas mentes desmemoriadas.

       Nosotros tenemos derecho a trabajar, no más que nadie ni menos, pero sí tal vez con un cierto valor añadido, el valor de haber elegido el camino de aprendizaje y de la formación universitaria y de haber invertido tiempo, esfuerzo, el trabajo de nuestros familiares y de toda la sociedad. 

       Mientras los políticos y los grandes empresarios deciden cómo "resolver la situación" en sus cómodos sillones de su oficina, una gran generación, la mejor formada en la historia de España envejece sin saber lo que es firmar un contrato de trabajo acorde a sus estudios.

        Desde aquí, quiero alzar la voz y pedirles a aquellos que tienen el poder, que mediten con sabiduría la situación y piensen por un momento que lo cierto es que los jóvenes ya no nos podemos permitir más invertir en nuestra formación. También me gustaría decir tras la inquietud que veo por parte de algunos empresarios y del propio Estado respecto al idioma, que si el idioma es un problema para tener un trabajo, tal vez deberíamos empezar por el Presidente del Gobierno, pero bueno ese es otro tema a tratar. Aún así bien estamos demostrando que si hemos sido capaces de estudiar cientos de folios entre otras muchas cosas, también somos capaces de aprender los idiomas que hagan falta e incluso formarnos fuera de España, a cambio de un puesto de trabajo, dudo mucho que el que hoy tiene un trabajo digno acorde a sus estudios en su época lo tuviese tan difícil. 

     Pero no hay mal que por bien no venga, ya que esa dificultad que nos están poniendo para poder trabajar, nos hace más competentes y profesionales, por ello, no dejemos que tanta sabiduría quede encerrada en los muros familiares.

      Por último decir, que si algo nos define a los jóvenes estudiantes españoles es que estamos ansiosos por aprender pero también somos generosos para enseñar y transmitir lo que aprendemos. Aunque considero que todavía nos queda por aprender a ser más críticos con la situación que estamos viviendo y nos dejarnos convencer con falsas esperanzas. Aún así nunca debemos perder la sonrisa propia de la juventud.

      Un cordial saludo, tened un feliz fin de semana. Me despido con una gran frase que dijo una vez un poeta:


"Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores, hay otros que luchan muchos años y son muy buenos, pero de aquellos que luchan toda una vida, esos son los imprescindibles”  Bertolt Brecht.


Leticia.

Comentarios

  1. Muy ciertas y necesarias palabras para expresar la situacion que estamos viviendo hoy en nuestro pais. Animo y todo llega.

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  2. Muchas gracias Diego, lo cierto es que la esperanza y la seguridad en uno mismo es lo último que se pierde. Un saludo.

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