Individualización

Viajero frente a un mar de nubes 
de Caspar David Friedrich
         
     Cuando en filosofía hablamos de individuo e individualización, ¿a qué nos referimos? El concepto individualización desde que surgió hasta la actualidad se considera en función del cambio de las condiciones de vida que han tenido lugar al finales del s. XX. A partir de los años 20 del s. XX hay una vinculación por el individuo, lo más característico de nuestra época es esa recuperación del individuo, pero no del yo trascendental, sino del individuo en concreto, el individuo de carne y hueso, con nombre, el individuo en singular. 

          Los lazos de la nueva individualización se vincula por la moda, por la cultura, por los mercados…es una forma de vida, somos simultáneamente masa-individuo, ambos se implican en la nueva forma de vida, estamos solos viendo la televisión pero juntos formamos un público que observamos lo mismo. No formamos una clase social, sino que somos masas, publico individualizados. En definitiva, somos un sujeto que podemos dominar sujeto espectador, estamos a la vez aquí y en cualquier lugar, solos, escuchando lo mismo y viendo lo mismo que otros. 

            Esta categoría de la individualización distingue entre el espacio ideológico (hasta los años ´20 del s.XX) y el espacio de la moda, donde el espacio-moda sustituye el espacio-ideológico. Ambos espacios son formas de comunicación muy diferentes, por ejemplo, la propaganda (espacio ideológico) intenta convencer, en cambio la publicidad (espacio moda) intenta mostrarnos el cambio permanente, intenta seducirnos no convencer. 

           Desde este punto de vista la publicidad se caracteriza por la creatividad, aspira a dar a las marcas una personalidad. Lo importante sería toda la teoría de la seducción, donde lo que importa es la satisfacción de los deseos. ¿Qué concepto de hombre correspondería en el individualismo? Ya no es el hombre trágico, o el hombre ideológico, sino se trata de un hombre lúdico, que sería lo opuesto a los otros dos, también sería un hombre frío  que no tiene entusiasmo por las cosas, no tiene experiencia trágica profunda, ni convicciones, sino que somos indiferentes. El hombre actual no está seducido por ninguna utopía, y tampoco por ningún proyecto de transformación del mundo, no creemos que el mundo puede cambiar, no estamos seducidos por las revoluciones ni por las utopías. 

        En conclusión, la sociedad postmoderna tiene como fundamental nuestra individualidad, un yo individual en concreto, no nos interesa el porvenir porque no sabemos como va a ser ese futuro, vivimos en la sociedad del riesgo, no en una sociedad utópica, ni siquiera somos pesimistas como creía Nietzsche. En la cultura postmoderna se rompe el espacio de una ideología y se abre una ideología minimalista, vinculada a la sensibilidad del individuo. La actitud fundamental de este hombre sería la ironía. Richard Rorty era pragmatista, escribe Contingencia, ironía y solidaridad, desde ese punto de vista caracteriza al hombre postmoderno por su actitud irónica, os aconsejo su lectura.


Eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado esta pequeña reflexión sobre el individuo actual. Seguro que vosotr@s hacéis vuestras pequeñas conclusiones. 
Tened una feliz semana, un abrazo muy grande y gracias por visitarme, Leticia.


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