Voluntad & Oportunidad




Joven esperando el tren



"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad."


- Albert Einstein -



           ¡Hola queridos lectores! Espero y deseo que estéis todos bien, disfrutando de estos días de sol y de buen tiempo.

 

            En la publicación de hoy os invito a reflexionar conmigo sobre la importancia de aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida, esas oportunidades que se nos presentan y que si no aprovechamos en el momento desaparecen y ya no regresan. Me refiero a las oportunidades que indistintamente de nuestra edad, estatus económico y social, situación personal o profesional, aparecen y hemos de saber aprovechar con sabiduría, y con ello me refiero virtuosamente y con voluntad, porque de nada vale que se nos de una buena oportunidad si no sabemos valorarla y no ponemos voluntad para llevarla a cabo. Quienes en su día supieron sabiamente aprovechar las oportunidades que la vida les dio, se esforzaron para ello, pues es sabido por todos nosotros que detrás de una oportunidad hay un esfuerzo y sacrificio que hemos de hacer para llevarla a cabo, pero que una vez conseguida merece la pena todo lo pasado. Sin embargo, quienes no supieron aprovechar esas oportunidades, optando por una vida cómoda, sin esfuerzo alguno ni sacrificio, dependiente de otros, dejando pasar lo más valioso de la vida, el tiempo, es que cuando vienen a alcanzar una edad madura y miran atrás curiosamente todos ellos se arrepienten de no haber aprovechado esas oportunidades y, por consiguiente, no haber luchado por sus sueños, quedándose en simples sueños cuando en su día tuvieron la oportunidad de cumplir, pero optaron por la opción más placentera y renuente al cambio.

 

             Lo cierto es que cuando somos conscientes de que la vida nos ofrece una gran oportunidad, bien sea profesional, bien sea personal, y le damos la espalda, bien porque tengamos miedo al cambio, bien porque prefiramos otras opciones que suponen un esfuerzo menor, conforme pasan los años, nuestra acción se va incrementando, viviendo una vida que no queremos vivir y que no nos hace felices.  Y es que aquí la felicidad juega un gran papel, porque es el fin, como bien decía el maestro Aristóteles, que nos hace saber que hemos elegido lo correcto desde la virtud.  A pesar del trabajo y del esfuerzo que requiere conseguir el fin, en nuestro interior la sensación de paz, felicidad y satisfacción cada vez que nos acercamos a la meta se incrementa. Sin embargo, cuando somos conscientes de que no estamos actuando conforme a nuestro ser interno, esto es, conforme a aquello que nos hace felices, el cargo de conciencia, la tristeza y la angustia nos aflige. Por ende, podemos afirmar que otro modo de dividir la sociedad es, entre aquellos que supieron aprovechar su tiempo y luchar por sus sueños y, aquellos otros que optaron por extremos viciosos que le llevaron al inconformismo consigo mismos y, en el peor de los casos, a sufrir la enfermedad que según Miguel de Unamuno es la peor que puede sufrir el ser humano, esto es, envidiar los méritos y éxitos de aquellos que con sacrificio y esfuerzo supieron aprovechar en su momento las oportunidades de la vida.

 

                De igual forma, tal vez en el momento de darse la oportunidad no siempre somos conscientes de que es una buena oportunidad, siempre creemos que nos merecemos algo mejor, que la vida nos deparará y nos sorprenderá con algo mucho mejor, pero ¿Y si no es así? ¿Y si la vida nos ofrece esa gran oportunidad, no la aprovechamos y luego nos lamentamos? Si es algo que nos hace bueno y felices ¿Por qué lo cuestionamos? ¿Por qué dejamos que nuestros pensamientos limitantes y miedos nos coaccionen? Tal vez porque es lo más cómodo, lo menos valiente y, por tanto, lo más cobarde, tal vez porque pensamos que no es el momento ¿Y cuándo lo es? ¿Cuándo es el momento de estudiar una carrera que nos apasiona, por ejemplo? ¿Por qué tendemos a posponer aquello que nos hace felices y vendemos nuestro tiempo a personas y situaciones que nos restan energía? En este sentido, hemos de actuar con virtud, con autoestima (no con egoísmo) y saber decir que no, darle la espalda a aquello que nos limita y nos coacciona y, no a nuestros sueños, no a esas oportunidades que la vida nos ofrece y, que tal vez si no aprovechamos en ese momento, es muy probable que ya nunca más se vuelvan a dar.

 

                   Por eso es importante actuar frente a las oportunidades con voluntad, sin voluntad ni ilusión nada se puede conseguir. Curiosamente, la voluntad ha sido estudiada en la historia de la filosofía desde cuatro perspectivas diferentes: por un lado, desde el punto de vista de la antropología (la voluntad como facultad humana), por otro lado, desde la moral (voluntad de hacer el Bien), en tercer lugar, desde la teología (como aspecto fundamental de la realidad o divinidad) y, por último lugar, desde la metafísica (la voluntad como un principio de realidades y motor el cambio). En este sentido, Platón consideró la voluntad como una facultad “intermedia” entre lo racional (aquello que ha de dirigir a la sociedad) y el mero deseo, no siendo así ni una facultad intelectual pero tampoco irracional, pues quien actúa con voluntad sus acciones están guiadas por la razón. Posteriormente, Aristóteles nos habla de una voluntad propiamente racional, pues para el filósofo la voluntad es el motor del alma, pues quien hace algo con voluntad es porque le apetece hacerlo, desea hacerlo. En consecuencia, considero que si realmente ponemos voluntad en aprovechar esa oportunidad que nos brinda la vida, vamos a disfrutar haciendo lo que realmente nos apetece hacer y esa es la mayor recompensa, luego los éxitos y méritos vendrán por sí solos, pues como diría Kant la buena voluntad posee una valor absoluto con independencia de los resultados obtenidos. Por ello, la sensación de felicidad de hacer desde la razón lo que uno desea con libertad y sin limitaciones, teniendo la oportunidad de hacerlo, no tiene precio, siendo este, en definitiva, el verdadero motor de la felicidad.



    


¡Brindemos por las nuevas oportunidades de la vida!

Feliz tarde de domingo, 

con todo mi cariño y amor, Leticia. 









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