Curiosidades: Ciencia, Bibliotecas y Museos
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Biblioteca de Alejandría |
Hoy estrenamos en el blog una nueva sección titulada Curiosidades, donde a través de ella voy a intentar hablar de cosas curiosas sobre Filosofía, Derecho, Arte, Ciencia… algunas ya serán conocidas por
muchos de vosotros y otras no tanto, sea lo que fuere espero que disfrutéis con
ello. Inauguro esta nueva sección con la curiosa relación que hubo entre
la ciencia, los museos y las bibliotecas en su origen.
La
Biblioteca y el Museo de Alejandría alcanzaron su máximo esplendor durante el
reinado de Filadelfo entre el año 285 – 246 a.C, en Egipto. El Museo ofrecía todo
tipo de artefeactos para las investigaciones en medicina, biología o
astronomía, de hecho durante ese época se invitó a estudiosos a llevar a cabo
observaciones y deducciones en Matemáticas, Medicina, Astronomía, y Geometría.
Naciendo así nuevas disciplinas como la Filología, la Trigonometría, la
Gramática y la Preservación de Manuscritos. Estructuralmente el Museo estaba
rodeado por la corte, los jardines y un parque zoológico que contenía animales
exóticos provenientes de las regiones más remotas del imperio de Alejandro, lo
más llamativo del edificio era el Gran Salón que había en su centro, un salón
abovedado destinado para la celebración de grandes cenas y festejos.
El museo
también tenía
un observatorio en su terraza superior y estaba rodeado por aulas. Allí se
alojaron permanentemente entre 30 y 50 estudiosos, mantenidos primero por la
familia real y después con dinero público, como podemos observar los investigadores siempre han sido muy valorados, y el hecho de que necesiten dinero
público para poder llevar a cabo su labor investigadora no es una novedad de
nuestros tiempos, cosa que deberíamos hacerle ver a los políticos que recortan
en investigación, y recordarles que un gobierno que no invierte en
investigación al fin y al cabo, tanto a corto como a largo plazo lleva a su país al fracaso
intelectual, científico e incluso económico, desde siempre parte del dinero publico se ha destinado a la investigación científica y a la educación, pero bueno ese es otro tema que
trataré en otra entrada.
Con Ptolomeo II la Biblioteca
de Alejandría contaba ya con 500.000 manuscritos (equivalen aproximadamente a
unos 100.000 libros impresos de hoy) y llegó a tener 700.000 manuscritos. Se
revisaban uno a uno los barcos que llegaban a la ciudad, y cuando se encontraba
un libro, se llevaba a la Biblioteca donde era copiado y posteriormente la copia se
devolvía al dueño.
Una cosa muy curiosa es que Tolomeo III escribió una carta “A
los soberanos de todo el mundo” pidiendo prestados sus libros. Cuando
Atenas le prestó los textos de Eurípides, Esquilo y Sófocles, él con gran astucia y picardía los copió, después
devolvió las copias y guardó los originales. Gracias a ello hoy día
podemos conservar libros y textos tan valiosos que si no hubiera sido por
la Biblioteca de Alejandría y la labor de Tolomeo hubieran desaparecido, pensad
en la cantidad de conocimiento que hubiera perdido la humanidad si eso hubiese sucedido.
Él supo valorar los libros y darle la gran importancia que se merecen, el mejor
tesoro que tiene una persona es su saber, y ese saber sería imposible sin el conocimiento
que transmiten los textos y que gracias a ello se transmite de generación en
generación. Textos que por su importancia y contenido reciben la denominación de Textos Clásicos independientemente
de cual sea su año de origen.
Por ello, os invito a leer libros, libros de verdad, con un gran valor intelectual y que os transmitan conocimiento. Actualmente estamos en una época donde todo vale, pero lo cierto es que cada vez se escriben menos cosas que tengan un gran valor, o simplemente merezcan la pena de ser leídas, entre tanta paja debemos ser cautelosos y críticos a la hora de elegir una gran novela, un buen libro, un periódico o revista… y no perder nuestro tiempo leyendo por leer, sino leer por aprender, leyendo así un libro que nos aporte algo nuevo, ya sea conocimiento, imaginación, placer… si llegamos a conseguir alguna de estas cosas es porque el libro que tenemos entre las manos realmente merece la pena.
Por último, quisiera dedicar este post a los bibliotecarios y bibliotecas que hacen posible que todas las personas tengan acceso a la lectura y a la cultura, gracias a ellos la sociedad todavía sabe sentir lo que es estar en un lugar lleno de magia y de sabiduría. La labor del bibliotecario es fundamental porque gracias a él un libro sigue teniendo vida generación tras generación, de unas manos a otras, siendo su destino final y lugar de conservación la biblioteca.
Espero que hayáis disfrutado, un cordial saludo. Tened una feliz semana. Un abrazo, con todo mi cariño y amor, Leticia L.L.
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