Día Internacional de la Mujer - Pan y rosas


"La palabra es libertad."

- María Zambrano - 


        Hoy es un día especial, el Centro Concertado de Enseñanza Samaniego me ha invitado a las charlas "Educar en Igualdad y Emprendimiento"  como motivo del Día Internacional de la Mujer,  es un privilegio poder contar al alumnado mi experiencia como abogada, filósofa y, autora de este blog, sin duda, va a resultar una charla muy gratificante, sobre todo para mí, por los oyentes tan maravillosos que voy a tener.


         Todo empezó hace 62 años, cuando el día 8 de marzo una multitud de mujeres trabajadoras del sector textil recorrieron las calles del Nueva York reivindicando mejores condiciones laborales bajo el lema "Pan y rosas", a causa del incendio de una fábrica de camisetas donde murieron más de 100 mujeres. Posteriormente, en el año 1975 la O.N.U. declaró el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, siendo declarado dos años después el Día Internacional de la Mujer y la Paz Internacional, que en España, viene a coincidir con el día en el que la mujer accede en el año 1910 a una Enseñanza Superior en Igualdad de condiciones que el hombre.

            Lo cierto es que hasta hace cuatro días la mujer tenía una papel fundamental en la familia, ya que era quien se encargaba íntegramente del cuidado de los hijos, del marido, de otros familiares y de las labores domésticas. Además de ello, muchas eran las mujeres que trabajaban en el campo, en la fábrica, cuidadoras, sirvientas... aportando un salario relevante a la familia, ya fuere como hijas, madres y/o esposas, dependiendo del núcleo familiar en el que se encontrasen. 

     Sin embargo, surge un cambio de paradigma social, sobre todo en la II República, cuando esas mujeres deciden luchar unidas por sus derechos, pues hasta ese momento la mujer había sido tratada como una menor de edad.  Es en ese contexto social, cuando la mujer reivindica su derecho de poder tomar decisiones por sí misma, sin necesidad del consentimiento del hombre. Este fue un hecho relevante, puesto que la toma de desiciones lleva implícito la capacidad de pensar, de reflexionar y de poder elegir aquello que mejor se adapte a los intereses particulares de una persona. De igual modo,  el poder de decidir, lleva implícito el hecho de ser escuchada, de poner voz a un sector social que hasta la fecha había estado en silencio. Es entonces, cuando la mujer se viste de valía, fortaleza y seguridad, decide dejar a un lado el temor y, luchar todas juntas por sus derechos sociales, laborales y económicos, tales como, el derecho al voto, al aborto, la educación, el divorcio y derecho de asociación. 

          En consecuencia, las mujeres de hoy en día debemos estar enormemente agradecidas a mujeres como: Soledad Gustavo, Carmen de Burgos, Teresa Claramunt, María Cambrils, Emilia Pardo Bazán, Federica Montseny, entre otras, que a lo largo de la historia han defendido nuestros derechos, pues gracias a ellas nosotras podemos decidir en libertad, ser escuchadas y sobre todo, tener independencia personal y económica.  Tal es así que muchas mujeres, entre las que me incluyo, tenemos el privilegio de poder cumplir en la vida nuestros sueños, tanto personales como profesionales, sueños que también serían imposible de alcanzar sin el apoyo de los hombres que nos rodean, así como de otras mujeres que han creído en nosotras colaborando en nuestra formación y emprendimiento. Por eso no me cansaré de decir que este día también es de los hombres que apoyan nuestras decisiones, valoran nuestro trabajo como compañeros y, sobre todo nos dan fuerza y energía para luchar y conseguir nuestros objetivos tanto profesionales como personales. 

             No obstante, retomando la cuestión, hoy día todavía lo tenemos complicado, las mujeres que luchan por cargos que hasta poquito habían ocupado hombres, o bien, tienen la suerte de estar con un hombre que las valore y apoye profesionalmente, o bien, están destinadas al fracaso familiar y, eso no debería ser así. Las cargas familiares y las labores domésticas es cosa de todos los componentes de la familia, igual que una persona se asea por sí misma, debe valer igualmente para el cuidado y mantenimiento del hogar, indistintamente de ser hombre o mujer, todo miembro de una familia debe colaborar en el lugar en el que vive, hoy eso ya no es cosa sólo de mujeres, quien así lo piense está totalmente obsoleto/a en nuestra sociedad actual. 

            Por tanto, la mamá, la esposa, la hija... es ahora y cada vez más, una mujer con responsabilidad fuera del hogar, ha luchado y trabajado duro para conseguir llegar hasta donde ha llegado, no ha sido un camino fácil ni de rosas, pero al final lo ha conseguido y si todavía está en ello, no preocuparos, porque lo va a conseguir. Ahora la decisión la tenéis por igual vosotros, los hombres, de vosotros depende colaborar en el crecimiento familiar, apoyarnos y crecer juntos tanto en los proyectos profesionales como personales, o renunciar a ello. Indistintamente de lo que decida el hombre, debe tener claro que nosotras - o por lo menos la mayoría - no vamos a estar dispuestas a volver a perder nuestra identidad, esa que tantos años de lucha y sacrificio nos ha costado conseguir. 

             En definitiva, al hilo de lo comentado al inicio, las mujeres junto a los hombres que nos han apoyado y apoyan, hemos demostrado que indistintamente de ser hombre y mujer, el poder de decisión no entiende de género, es más, el poder decir juntos y en consenso encamina a decisiones productivas, fructíferas y eficaces,  bien para la pareja, la familia, la empresa o la sociedad en su conjunto, dependiendo del contexto en el que se ha de tomar la decisión, todos deseamos que la misma sea la correcta, lo que conlleva una gran responsabilidad para aquellos que están dispuestos a asumirla. 

           Por último, finalizado con una petición que he reiterado varias veces en mi entorno, mi deseo de que la admiración como sentimiento y el respeto como valor, tanto en la esfera profesional como personal de una mujer, estuvieran presentes los 365 días del año, sobre todo y fundamentalmente entre nosotras. Sin duda, sería un gran modo de conseguir lo que tal día como hoy pretendemos celebrar y reivindicar en la sociedad.



¡Feliz día de la mujer trabajadora! 
Un fuerte abrazo, 
con todo mi cariño, Leticia. 







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