El Bien

 



"La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones".

- Marie Curie -



¡Feliz año nuevo lectores! Espero que este 2026 todos vuestros sueños se cumplan y, sobre todo, que seáis muy felices. La entrada de bienvenida del nuevo año la quiero dedicar a un concepto filósofico sumamente importante en la Historia de la Filosofía: el BIEN.


Desde los inicios, al ser humano le han inquietado preguntas filosóficas tales como: ¿Qué es lo bueno para mí? ¿Soy feliz? ¿Qué me motiva a hacer el bien? ¿Qué es el bien común? ¿Cómo se distribuyen los beneficios? ¿Qué injusticias deberíamos cambiar en la sociedad? Todas estas preguntas sobre el bien se centran en la ética, los valores, la felicidad y el propósito, incluyendo cuestionamientos sobre la existencia y la moral, tales como ¿Por qué existe el bien? ¿Cómo se relaciona con el mal? ¿Es mejor hacer las cosas bien o hacer lo correcto? Por ello, podemos apreciar como los grandes pensadores de la Historia de la Filosofía han intentado dar a estas preguntas respuestas objetivas, universales y desde la razón que a continuación analizaré y, que como veremos, muchas de ellas relacionan el bien con la sabiduría y la felicidad. 


De manera general, el bien es entendido como un valor de la acción humana  que conduce a la plenitud o la rectitud moral considerado como el fin supremo, dado que desde la ética se pretende encontrar el mayor bien o la vida buena,  siendo algo deseado porque se considera perfección y realidad. Desde una perspectiva metafísica el bien se aprecia como una perfección del ser, como la fuente de la existencia. 


Así pues, Platón relaciona el bien con el Sol, en el sentido de que es la luz que permite conocer las cosas, asociando la verdad y la belleza al bien, que es la fuente de todo ser tanto dentro del hombre como fuera de este. Sin embargo, Aristóteles considera que el bien supremo es la felicidad, que únicamente se puede conseguir a través de la virtud y la razón, tal y como mantenía Sócrates que relacionaba el bien como la sabiduría. Por otro lado, Plotino afirma que el bien es el origen de la realidad, esto es, Dios mismo, asumiendo la idea de bien en sí mismo como El Ser. De igual modo, Sto. Tomás de Aquino considera el bien como lo bueno, siendo este únicamente aquellas acciones humanas que se orientan a Dios (el bien supremo) a través de la moral. Por su parte, el filósofo alemán Hegel mantiene que el bien es el propósito último hacia el cual se dirige la historia.


De manera más profunda, el hedonismo identifica al bien con el placer y la ausencia de dolor, siendo la felicidad y la satisfacción de los deseos los objetivos últimos de la vida humana. Por otro lado, el utilitarismo, identifica el bien con la utilidad y el placer, siendo el bien cuando se consigue mayor felicidad para el mayor número de personas. 


Asimismo, el pensador Spinoza mantiene también una perspectiva subjetivista del bien al afirmar que una y sola misma cosa puede ser al mismo tiempo buena y mala según el contexto o el sujeto. Igualmente, Kant aprecia el bien como lo honesto, placentero y útil, pero agrega que una cosa es un bien en sí mismo cuando place por sí misma, siendo una acción buena solo si realiza por deber. Sin embargo, Nietzsche entiende que tanto el bien como el mal son conceptos relativos que han sido creados por la cultura para ejercer cierto control en la sociedad.


Desde una perfectiva ético-social, se encuentra el denominado bien común, considerado como aquellas acciones sociales (paz, justicia, equidad) que benefician a toda la sociedad, no únicamente al individuo, a fin de que todos los miembros de una sociedad consigan alcanzar un pleno desarrollo y bienestar, siendo el bien el objetivo de la sociedad y de la ley. Este bien común se puede conseguir únicamente con la paz y el orden social a través de una convivencia justa, con la justicia mediante un sistema de normas equitativas y aplicables a todos, asegurando derechos y deberes, con la libertad a través de la posibilidad de ejercer derechos y participar en la vida pública, así como con la verdad y la libertad de conciencia. Ahora bien, este bien común no debe anular ni excluir el bien de cada individuo sino más bien debe incluirlo y promoverlo, dado que sin los bienes particulares (como la propiedad privada), el bien común no se podría conseguir. 


Por último, como es sabido la contraparte del bien, se encuentra el mal, que es lo negativo, lo indigno e indeseado, desde una perspectiva metafísica el mal es la privación del bien y, desde una perspectiva subjetiva se considera como el objeto negativo del deseo, lo aborrecible, despreciable o aversivo.


Eso es todo lectores, espero que os haya gustado la publicación de hoy. Por mi parte, a pesar de que no era propiamente filósofa, estoy totalmente de acuerdo con la física y química Marie Curie (1867-1934) quien consideraba que el verdadero bien reside en buscar el conocimiento, la dedicación al bien común, la mejora personal constante y la comprensión para superar el miedo. Para Marie Curie la vida se enriquece no con la riqueza personal sino con buenas acciones, donde el bien se materializa con la curiosidad intelectual, el servicio altruista a la sociedad y el crecimiento individual transformando el bien en entendimiento con la finalidad de beneficiar a la sociedad.


Muchas gracias una vez más por visitar el blog, iniciamos el 2026 con más de 388.000 visitas, estoy muy feliz por ello. 




¡Feliz año nuevo! 

Con todo mi cariño y amor, Leticia. 











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