Existencia
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| La Petite Clairière (1996) H. Molina |
¡Hola queridos lectores! Espero que os encontréis muy bien y que estéis disfrutando de estos los días de primavera. Hoy me gustaría invitaros a reflexionar sobre un tema que desde hace unas semanas vengo pensando y, es que, varias son las personas que me han animado a ello, en especial, las personas que se encuentran en edad de jubilación o en una cierta edad avanzada donde uno deja de sentirse joven y comienza a pensar - inevitablemente - en el tiempo y la vida. Es sobre todo en ese momento, cuando una persona comienza a cuestionarse preguntas existenciales tales como: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿La vida tiene un propósito intrínseco o nosotros se lo creamos? ¿Para qué existo? ¿Cuál es la finalidad de la existencia humana? ¿Quién soy realmente? ¿Cómo sé que estoy haciendo lo correcto?... entre otras muchas preguntas filosóficas que nos podemos plantear.
Desde un punto de vista filósofico, la vida tiene sentido siempre y cuando tengamos objetivos. Esto es, una vida con sentido es una vida con proyectos que hemos elegido conseguir de manera libre a través de nuestras acciones con la finalidad de cumplirlos. Por tanto, la vida tiene sentido si la orientamos a un fin (a una dirección) que conseguimos a través de nuestras acciones.
Así pues, cuando una persona consigue los proyectos que se propone aumenta su felicidad, aunque también es cierto que el sentido de la vida no varía dependiendo de si se consiguen o no esos objetivos, dado que también una vida infeliz puede ser una vida con sentido. Por ello, desde una perspectiva filosófica el sentido de la vida es superior a la propia felicidad, es decir, una vida con sentido no es lo mismo que una vida feliz o valiosa, una vida buena o buena vida, más bien lo importante es que los objetivos que le dan sentido a nuestra vida sean elegidos de manera libre por cada uno de nosotros.
Algunos pensadores consideran que aquellas personas que a lo largo de los años han orientado su vida a objetivos sin importancia o repetitivos o, a objetivos malvados, a pesar que de su vida haya podido tener sentido, lo cierto es que desde una perspectiva propiamente filosófica sería una vida desaprovechada o una vida inmoral, pues estos filósofos sostienen que esas personas han actuado con cierta insensatez al encaminar conscientemente su vida hacía objetivos inmorales o sin importancia desaprovechando la oportunidad de orientarla hacía objetivos más enriquecedores. El valor de la vida, en suma, es la vida misma y si una persona no la aprovecha, al final de su vida se dará cuenta que ha perdido el tiempo intentando perseguir objetivos malvados que no le han llevado a ningún lugar, más bien a la angustia, la desesperación y, la intranquilidad.
Lo cierto es que debemos vivir la vida con consciencia, en el sentido de la experiencia consciente del tiempo, viviendo el "aquí" y el "ahora", siendo puramente conscientes que el pasado no lo podemos modificar y que el futuro es incierto. Por ello, quien vive en el pasado tiende a sufrir de depresión y, quien vive en el futuro, tiende a sufrir de ansiedad, hasta el extremo donde pensar en la propia muerte puede generar una angustia persistente. Sin embargo, las personas que han aprendido a vivir en el "ahora" con consciencia, son más felices y tranquilas. Además, vivir la vida con sabiduría, es vivirla siendo consciente que no somos meros observadores de nuestra vida, sino que debemos actuar y vivir la vida desde la integridad, las buenas acciones y el amor. Como os he comentado en otras ocasiones, para mí, tal y como sostenía la física y química Marie Curie (1867 - 1934), el verdadero sentido de la vida es la búsqueda del conocimiento, la dedicación al bien común, la mejora personal constante y la comprensión para superar el miedo. Por ello, considero como la gran física Curie que, la vida se enriquece no con la riqueza personal sino con buenas acciones, donde el bien se materializa en la curiosidad intelectual, el servicio altruista a la sociedad y el crecimiento individual transformando el bien en entendimiento con la finalidad de beneficiar a la sociedad.
Eso es todo por ahora, espero que os haya gustado la publicación de hoy. Si todavía no le ves sentido a tu vida, estás a tiempo de cambiarla, todo comienza con un objetivo enriquecedor que se materializa a través de acciones.
Por último, os quería dar las gracias, muchas gracias de todo corazón, el blog ha superado las 400.000 visitas y todo es gracias a vosotros, si este blog existe es porque cada uno de vosotros hacéis posible que así sea.
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Os deseo toda una vida con sentido y repleta de felicidad.
Con todo mi amor y cariño, Leticia.





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